Los mundos de cambios: retrospectiva de Julio Lugo Rivas

Por Nilda Rosario Planas/Profesora y Artista Plástico

Establecer una convergencia entre el mundo de la ciencia y el arte parece una misión imposible.  Una rama objetiva unida a una rama subjetiva, constituye una laboriosa tarea.  Pero, como resultado de este reto hacemos referencia a la obra de Julio Lugo Rivas.  Este artista trae a confluencia dos de sus grandes pasiones: la ciencia y el arte.  Sus creaciones nacen gracias a los pasos metódicos de la ciencia, cuyos temas se convierten en ejes centrales de los cuentos pictóricos del artista.

El proceso creativo de éste, inicia con la observación.  En esta etapa observa su realidad circundante.  Abre su mente, espíritu y sentidos para identificar en su ambiente aquellos fenómenos que cautivan su atención.  Luego procede a la etapa de inducción.  Sus observaciones detalladas y conscientes le llevan a determinar particularidades que han de constituir esos focos temáticos.  Para estas temáticas que identifica levanta sus hipótesis o planteamientos, los cuales pasa a probar en sus experimentaciones plásticas.  Sus procesos plásticos constituyen esa etapa de experimentación, puesto que se trabajan por capas, etapas, y se va depurando cada visión.  El cuestionamiento constante que mantiene el artista con su obra constituye esa refutación.  Terminada la obra, queda establecida la teoría.

En cada imagen se palpa como dibujo, pintura y apreciación se fusionan con la investigación y el lenguaje orgánico, para representar la vida en su estado más simple y redefinirla desde el contexto biológico y social.  La vida es una constante en la obra de todo artista.

Desde el punto de vista religioso se nos enseña que nos es otorgada como un paso, unas etapas para cultivar unos dones, manejar el alma y luego retornar al Padre.  En una perspectiva biológica, sabemos que la vida se nos es otorgada al ser concebidos, fecundándose un óvulo por un espermatozoide.  La vida es ese tiempo mediado entre el nacimiento y la muerte.  La misma conlleva una serie de etapas, unas evoluciones… cambios, transiciones y retornos.

Esa misma vida que propone la constante reflexión retrospectiva para afinar los sentidos y evolucionar.  Esa vida que en la obra de Lugo Rivas es develada a nosotros en las transparencias logradas gracias a los tratamientos aguados del acrílico, haciendo reverencia a la acuarela.  Efecto al cual le saca el mayor de los partidos, dándole un toque de misticismo y reto al ojo.  Una rica paleta cromática complementa los tratamientos logrados en estas obras,  para capturar la atención del espectador.  Rojos, naranjas, amarillos, ocres, azules, verdes y violetas en combinaciones dinámicas que infunden calor, alegría, riqueza, grandiosidad, lujo, elegancia, ostentación.  Añade a esta paleta el blanco como un desafío, estableciendo con él,  la limpieza técnica en la obra y la pureza en el contenido.

Este grupo de obras que presenta Lugo Rivas, son una retrospección que invita a la reflexión sobre la vida.  Estas obras llenas de energía y dinamismo buscan comunicar imágenes vivas llenas de movimiento.  Las mismas establecen un diálogo complejo y lleno de magnificencia, donde las formas orgánicas de belleza y hasta sensualidad son el orden principal, en especial los círculos.  Estos círculos que recuerdan la perfección, que detienen el tiempo, que nos dan protección y que nos exponen a la contemplación de los cambios, transiciones y retornos.

Este recorrido introspectivo por la vida orgánica de cambios, transiciones y retornos, estará abierta,  a la contemplación del público desde el viernes 7 de mayo de 2010.  Esa noche, desde la 7:00 p.m., la Galería Trinitaria (Ave. Fagot, Ponce) abrirá sus puertas para mostrarles a los asistentes al evento la obra de Lugo Rivas, dando así la oportunidad de conocer energía y vida plasmada en lienzo.

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