Por Piro JM / Columnista de IDentidad PR
Hace más de dos décadas que la Industria de las Comunicaciones adquirió un giro trascendental a nivel mundial; con la creación de los nuevos equipos, aparatos y tecnologías que nos permiten comunicarnos en cualquier parte del universo. Uno de los pioneros en crear medios de comunicación móvil fue Martín Cooper, quien perseguía el propósito de lograr intercomunicaciones entre los profesionales de la medicina. Este medio de comunicación provee innumerables beneficios a los empresarios de todos los sectores económicos del país, permitiéndoles brindar servicios efectivos, de calidad y mantener comunicación rápida y directa con los clientes. A través del mismo se puede monitorear, contactar, fortalecer y mantener los lazos de comunicación entre familiares, empleados y amistades.
Sin duda alguna el celular ha llegado para cambiar positiva o adversamente el estilo de vida, de todos los que poseen tan indispensable instrumento. En la actualidad disfrutamos del uso de los celulares, dejando rezagado los “beepers” y otros medios de comunicación menos sofisticada. Hoy en día algunas personas se han convertido en adictos a los celulares. No funcionan ni tienen vida normal, como si fuera un tipo de relajante o medicamento. Existe un refrán que dice “Lo poco agrada y lo mucho enfada”. Siguiendo la línea de pensamiento, es de suma importancia evaluar la cantidad de personas que interrumpimos en la intimidad del hogar o en el trabajo. No hay dudas que los que hacen uso indebido de los celulares, al igual que los que están inmersos en juegos de azar o en cualquier clase de adicción, están carentes de bases estructurales y de espíritu.
El uso desenfrenado del celular afecta directa e indirectamente el desempeño de los individuos en todos los aspectos. La telefonía móvil tiene esclavos a millones de personas. Esta situación se complica cuando se dedica e invierte en otras actividades censurables, el tiempo que le corresponde y pertenece a la familia. Es sorprendente e increíble observar como las personas utilizan minutos indefinidos de su valioso tiempo, para hablar, escribir mensajes de texto, de voz, a transferir sonidos y música a través de este famoso artefacto. Esta acción continua ocasiona pérdida de tiempo y de dinero en actividades que no ofrecen ningún beneficio a su vida. Estas costumbres son indicativas de la pérdida del verdadero significado que se le debe brindar al desarrollo personal del individuo; de aprender, crecer, emprender y creer que podemos cambiar el rumbo de nuestras vidas, no importa las circunstancias que nos rodean, ni los sistemas, ni mecanismos creados.
Sugiero identifique si su comportamiento respecto al uso del celular, lo ha transformado en un ser desconsiderado e imprudente o si por el contrario se ha convertido en el ladrón del valioso tiempo del trabajo y hasta de la familia, de aquellos con los que se comunica indiscriminadamente día a día. ¿Habrás convertido tu celular en una bendición, una maldición o una melodía para quienes te comunicas?
“Ring, ring, ring”, tu teléfono está sonando, no contestes puede ser “el ladrón de tu valioso tiempo”.
Piro JM, es cantante y autor del libro “Jamás vencido por la vida”.
Posee un Bachillerato en Justicia Criminal.
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