Por Nilda Rosario Planas/Profesora y Artista Plástico
Espacios blancos y abiertos que, resaltados en los marcos de colores, evocan luminosidad de hallar. Son la invitación al encuentro, hallar el principio o el final, pero ciertamente es el hallar la interioridad. Un mundo interno que se lleva como vía; vida pero que se alterna, pues no es compartida ni gritada al mundo. Es ese espacio íntimo, interno, espiritual y privado, conservado en cada una de las piezas presentadas por Jean Carlos Roan.
El Museo de la Historia de Ponce, tuvo a su haber el honor de albergar seis majestuosas piezas producidas por este artista. La sala sirvió de escenario para brindar a un concurrido público, entre familiares, amigos, artistas, colegas, estudiantes y profesores, quienes se dieron cita el 27 de abril de 2010, para adentrarse en los mundos utópicos de Roan.
Las piezas presentadas son el resultado de una constante búsqueda y experimentación. Este proceso contemplativo pretende mediar la materia con el espíritu; el medio con la filosofía. Es un proceso trabajado con gran estudio y paciencia, en donde se asume el control de la acuosidad orgánica y artificial, para recrear una gama cromática muy sensible y sublime. Aquí pintura y dibujo se unifican para recrear esas vías que engalanaron durante la última semana de abril el Museo de la Historia de Ponce.
Mediante la exhibición VIA: vida íntima alterna, Roan crea historia al hacer de la propuesta abstracta contemporánea, el vehículo comunicador de la espiritualidad, elemento efímero en la sociedad actual. Igualmente impacta nuestra identidad al hacer uso del café como uno de sus medios. Este material orgánico impregnado en su obra marca en la misma la tradición puertorriqueña. Finalmente su contenido temático transporta mediante una experiencia estética autentica a ese espectador, al análisis de la identidad, tanto a nivel personal, como a nivel colectivo.



